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lunes, 7 de marzo de 2011


Las Drogas: Un Problema Mundial


Ciertas fases negativas de clarividencia también se desarrollan tomando drogas, mirando en cristales, etc. En todos esos casos la facultad es un peligro y un perjuicio, pues no está dominada por el Espíritu. Las drogas tienen un efecto horriblemente destructor sobre los vehículos humanos. Pero el más peligroso de todos los ejercicios es el emplear prácticas respiratorias sin discreción. Muchos hombres se encuentran hoy en los manicomios o han muerto debido a haber puesto en práctica ejercicios respiratorios de desarrollo en clases dirigidas por personas tan ignorantes como ellos mismos.

Los ejercicios respiratorios, cuando son necesarios, jamás se dan en clases, porque cada discípulo está diferentemente constituido que cada uno de los demás, y por consiguiente necesita ejercicios individuales, y ejercicios mentales diferentes también para acompañar a aquéllos. Únicamente mediante instrucciones individuales dadas por un instructor competente se puede desarrollar la vista y la percepción espiritual con seguridad. Estas advertencias se aplican únicamente a los ejercicios respiratorios como medios de desarrollo oculto y no a los ejercicios de cultura física, que son excelentes cuando se practican con moderación. Entonces surge la pregunta: ¿cómo se puede encontrar un verdadero instructor y cómo puede distinguírsele de un charlatán? Esta es una cuestión importantísima, porque cuando el aspirante ha encontrado tal maestro, está ya en seguridad y se le resguardará contra la gran mayoría de los peligros que acechan a los que, por ignorancia o por egoísmo, buscan su propio camino persiguiendo poderes espirituales sin desarrollar su fibra moral.

Max Heindel – Cristianismo Rosacruz – Pág. 101


Los borrachos del Mundo del Deseo, habitualmente tratan de fabricar la bebida de la cual tienen sed tan pronto que se enteran que es posible moldear la materia de deseos en todo lo que ellos anhelen que sea; pero por unanimidad ellos declaran que las bebidas fuertes o drogas que fabrican de esa manera, no dan satisfacción.

Pueden imitar el gusto perfectamente, pero la bebida así fabricada no puede emborracharlos. Lo mejor que ellos pueden hacer para darse el gusto y la sensación de la borrachera, es de interpolar su cuerpo en el de un beodo que viva aún en el Mundo Físico. Por lo tanto, siempre concurren a los bares empeñándose en obligar a los frecuentadores de esos lugares a tomar con exceso.

Ellos dicen también que obtienen considerable satisfacción de los vapores que exhala el aliento de los borrachos en cuerpo físico y, por más pesada y acre que sea la atmósfera de los bares, más cerca se encuentran ellos de hallar la satisfacción buscada.

Si solamente los caracteres débiles que visitan esos bares pudieran ver y comprender las tácticas repugnantes de los invisibles condenados que llenan tales lugares, sin duda ellos despertarían a la realidad.

Y así serían ayudados aquellos que no han ido aún demasiado lejos para volver sobre sus pasos y, seguir en el sendero de la decencia y de la vida honrada. Pero, gracias a Dios (tanto para los visibles como para los invisibles bebedores) no es posible crear un refugio de vicios en la materia de deseos, pues la fuerza de Repulsión tiende a destruirlo tan pronto como se forma.

Max Heindel - El Cuerpo de Deseos – Págs. 66 - 67


Cualquier estudiante de esta clase de tradiciones, deberá recordar cuán a menudo se menciona un ungüento o droga misteriosa, que al ser aplicada a los ojos del hombre, le permite ver los individuos del reino de las hadas cuando los encuentra. Este ungüento y su resultado se mencionan con tanta frecuencia, y provienen de partes tan distintas del mundo, que sin duda debe haber alguna verdad en ello, como la hay siempre en toda tradición popular universal. Ahora bien: ninguna clase de untura en los ojos puede, en modo alguno, abrir la visión astral de un individuo, por más que ciertos ungüentos, dados en todo el cuerpo, ayudan muchísimo al cuerpo astral para poder abandonar el físico en plena conciencia; pero su aplicación alojo físico puede fácilmente estimular su sensibilidad de tal modo, que lo haga susceptible a algunas de las vibraciones etéricas.

Esta clase de historias refieren con frecuencia cómo, algunas veces que el ser humano, con este ungüento místico, ha podido ver una hada con su mayor poder de visión, ésta le ha golpeado o pinchado los ojos, con lo cual no sólo le ha privado de la vista etérica, sino también de la física más densa. (Véase The Science of Fairy Tales, por E. S. Hartland.) Si la vista adquirida hubiese sido astral, semejante procedimiento hubiera sido inútil, porque ningún daño en el aparato físico puede afectar una facultad astral; pero siendo etérica la vista que la untura produjera, la destrucción del ojo físico ocasionaría en el acto la de aquélla en la mayor parte de los casos, puesto que es el mecanismo por cuyo conducto obra.

Charles Leadbeater – Clarividencia – Pág.


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